Compras y el “Asno de Buridán”

21-09-2021

El libre albedrío siempre ha sido uno de los conceptos que más pasiones ha levantado en el mundo de la filosofía. Su existencia, o no, y todos los condicionantes morales y existenciales que implican un concepto aparentemente sencillo han generado muchas discusiones filosóficas y teológicas. Desde Parménides de Elea hasta Nozick, pasando por Aristóteles, Platón, Hume, Kant o Schopenhauer; desde las religiones primitivas hasta la moderna neurociencia han defendido y desarrollado posturas que se encajan entre el determinismo y el indeterminismo, con numerosas variantes intermedias.

Uno de los grandes hitos filosóficos relacionados con le evolución filosófica del concepto del libre albedrío fue cuando en 1340, el filósofo escolástico Jean Buridán se opuso a su mentor, Guillermo de Ockham, siendo un momento clave para el nacimiento del escepticismo religioso. Buridán se enfrentó a la idea dominante del determinismo puro que promulgaba la iglesia católica y eso le ocasionó muchos problemas y detractores.

Buridán defendía que la razón permitía ponderar y tomar decisiones y muchos de sus detractores se burlaron de él mediante la paradoja del “Asno de Buridán”.

Para aquellos que no la conozcan, esta paradoja reduce la interpretación del libre albedrío de Buridán al ridículo. Según la misma, un burro hambriento y sediento se encuentra en una posición equidistante entre un montón de heno y un cubo de agua (hay versiones que hablan de dos fardos de paja, avena y agua, etc.) y ante su necesidad y la posibilidad de elegir cuál satisfacer primero, acaba muriendo de hambre y sed al no poder decidirse por ninguna de las dos.

Llevado a un entorno profesional y moderno, podría ser el caso de una persona sin trabajo a la que le hacen dos ofertas al mismo tiempo y pierda tanto tiempo en decidir cuál acepta, que cuando lo hace, resulta que en ambos casos han optado por otro candidato ante la falta de respuesta.

¿Y cómo podríamos aplicar la paradoja del “Asno de Buridán” a Compras? A mí se me ocurren varias posibilidades, pero cuando empecé a escribir el artículo lo hacía con intención de hablar de un tema que creo que nos afecta y preocupa a muchos compradores: cómo hacer una buena adjudicación.

Cualquier proyecto de Compra, lleve detrás más o menos complejidad y metodología, llega un momento en el que se debe adjudicar. Para adjudicar, tenemos que valorar diferentes variables que son las que, de algún modo, deberíamos ponderar para determinar cuál es la mejor propuesta.

Empezando por lo básico: tenemos que elegir si somos un departamento de Compras determinista o indeterminista o lo que es lo mismo, si tenemos capacidad para decidir o no. Podríamos hablar de dos casos en los que no tendríamos “libre albedrío”:

  1. Si la decisión la toma 100% el cliente interno y nosotros no tenemos capacidad de decidir o influir. En esta situación, nos limitamos a hacer negociaciones simples, volcar la información en el cliente interno y que ellos elijan.
  2. Si no somos capaces de manejar más variables que el precio. En ese sentido, siempre iremos al más barato y, por lo tanto, no tendremos capacidad de decisión o influencia.

Creo que la inmensa mayoría diríamos que un buen departamento de Compras debe manejar muchas variables para garantizar que toma la mejor decisión. Como decía Buridán, variables como sostenibilidad, condiciones logísticas, innovación, calidad o condiciones de pago, entre otras, nos darían argumentos (la razón) que nos permitirían ponderar y tomar decisiones mucho más acertadas. De lo contrario, seríamos un departamento de Compras sin libre albedrío.

Si hemos superado este primer nivel de madurez en Compras, el siguiente concepto que tenemos que trabajar para evitar ser como el asno de Buridán, sería el de anticiparnos a la toma de decisión. Es decir, el asno dudaba entre heno y agua porque no era racional y no era capaz de ponderar qué era más importante: comer o beber.

Como compradores, siempre debemos saber qué es lo más importante para el negocio y cuál es la idiosincrasia de la categoría negociada para poder tomar buenas decisiones. Eso se consigue:

  1. Trabajando los proyectos desde el inicio y ayudando al cliente interno a hacer un buen brief (necesidades).
  2. Conociendo bien la categoría, con estudio, yendo a ferias y eventos, recibiendo e intercambiando información con los proveedores, etc.
  3. Incluyendo la matriz de decisión en nuestros proyectos y ponderando las diferentes variables desde el inicio del proyecto (y jamás cuando ya disponemos de las cotizaciones).

Haciendo estas tres cosas sabremos en todo momento si lo que necesitamos más es comer o beber, precio o calidad, tiempo de entrega o sostenibilidad. O todas por igual. Hacerlo nos permitirá tomar decisiones racionales, influir positivamente en la selección del cliente interno y, en definitiva, hacer que cada proceso de compra aporte valor añadido a la empresa.

El último concepto que quisiera introducir a la sazón de la paradoja del “Asno de Buridán” parte de la pregunta: ¿por qué murió realmente el asno? Por lento. El asno tarda tanto en decidir si come o bebe que acaba muriendo de hambre y sed. El aprendizaje que extraería de esta reflexión sería la siguiente: Compras debe ser racional, debe aportar valor, pero debe ser ágil y rápido. Una metodología sólida facilita que se agilice la toma de decisión, pero también la ejecución de los proyectos.

Este es un punto que requiere mucho esfuerzo, trabajo, planificación y formación. Debe ser uno de los elementos más importantes en nuestro plan de mejora continua e involucrar a otros departamentos de la empresa es vital para que los procesos de Compra estén alineados con las necesidades reales del negocio.

Ganarse la libertad cuesta, pero utilizarla bien es aún más complejo. Como compradores, tenemos que evolucionar hacia la “libertad” pero debemos prepararnos y aprender a utilizarla en favor de nuestros compañeros y los intereses del negocio. Así que aprendamos del asno de Buridán y evitemos que la falta de razón acabe con nosotros.

Artículo por Jairo RamosAlumni MIP de la promoción 2016-17, Procurement Manager en Uriach.


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